I. Sobre la pertinencia de la resistencia
Debería mostrarme,
podar el musgo soez que ensucia el rostro
y enturbia los gestos.
Debería revelarme y,
en un alarde de sincera transparencia,
privarme del antifaz distorsionado
que le impide al mundo
reconocer mis esperadas intenciones.
Mas si así lo intentara
¿Sería capaz de contenerse a sí misma,
esta mueca desbordada y ennegrecida,
en su afán auténtico y humilde
de reírse de todas las cosas?
II. Sobre el reconocimiento del envejecimiento
¿Cómo aceptar la ironía
de la adultez ensombreciendo el rostro
todos los días
cada mañana frente al espejo?
III. Prevención de automutilación.
Podría vestirme,
usar zapatos, camisas,
pantalones con líneas de planchado.
Podría peinarme incluso,
hacerme como muchos
como todos.
Pero ¿podré alguna vez contravenir
el camino necio y retorcido
de la maraña inconforme
que crece bajo mis propias narices?
No lo creo
y mejor no intentarlo.
Oscar Cepeda
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